ARDE FUENLABRADA (Y 2)
No me canso de criticar la hipocresía y la falta de compromiso de parte del pueblo de Dios. Le doy gracias al Señor porque Él siempre es fiel y nunca nos abandona. Así ha ocurrido el pasado sábado día 26 de septiembre en Fuenlabrada (Madrid)- ESPAÑA. Después de una difusión extraordinaria de la campaña “ÉCHAME UN KILO”, benéfica y evangelística a partes iguales, la respuesta de muchos cristianos y de muchas iglesias locales- invitadas especialmente- ha sido decepcionante. En muchos aspectos la iglesia funciona a impulsos de “DAME MUCHO PERO NO ESPERES RECIBIR NADA DE MI”. Salvo honrosas excepciones, como el Pastor Juan López de Iglesia Pasión por Cristo- con quien estoy fraguando una amistad desde la confianza y la complicidad- y la visita del Pastor Luis de la Peña y su esposa Mari Carmen - quienes están muy por encima de su membresía, desagradecida donde las haya después de los valiosísimos servicios prestados por quien escribe este blog- inexistentes fueron las presencias significativas. Valoro también los que me advirtieron que no podrían venir, como Enrique Montenegro y otros que, con bastante tiempo de antelación, excusaron su presencia. También muchas gracias a los sinceros cristianos de a pie que estuvieron al pie del cañón.
Pero es que estos comportamientos- hipócritas y fariseos, insisto- vienen de antaño y toman su punto de partida en el stablishment evangélico español, dominado por la cereziana secta y sus acólitos y antonianos “amigos”, quienes piensan que la gente puede ser tratada como se trata a los negritos guineanos en las misiones por estos artistas de la misericordia de pastel, haciendo uso para ello de las dependencias que entre todos pagamos y que deben ser destinadas al fin para el que la sustentamos y no al objeto de zaherir en un claro abuso de superioridad a aquellos que no comparten su cuerda. Sin olvidarnos tampoco de la versión licuada y descafeinada de los medios de comunicación evangelicos, quienes muestran al ciudadano en general una imagen del mundo protestante como católicos de segundo orden, mendicantes, como queriendo heredar las migajas que la religión vaticana abandona por el camino en vez de proponerse conquistar España con la Palabra de Verdad y de Justicia contenida en el Evangelio, sin reservas ni cobardías. ¿A quién se pretende convertir al cristianismo los domingos por la mañana con esos mensajes cargados de pereza intelectual, indolencia y depresión? ¿por qué no se le muestra a los ciudadanos en el televisado culto de Navidad de cada año la forma cómo los evangelicos celebramos a Jesucristo, nuestras alabanzas y la alegría desprendida y gozosa de los mensajes en vez de hacer un lamentable pastiche al que sólo le falta el cleriman y el alzacuello?. Quien puede dar credibilidad a un medio de comunicación evangélico que, salvo excepciones de renombre como las de César Vidal o Juan Antonio Monroy- algún día os contaré mi testimonio personal con estos dos hombres- prioriza como primera noticia de portada el hecho de que un edificio evangélico está ganándole la partida a la Torre de Pisa en cuanto al grado de inclinación de su construcción y que al mismo tiempo se desacredite en su editorial una de las iniciativas más audaces y valientes y en bien de las iglesias evangélicas en general como fue la del autobús cristiano…
Arde Fuenlabrada. Arde Madrid. Arde España. La semilla del Espíritu Santo está siendo plantada en los corazones de muchos. Esperemos que nuestro testimonio sea el correcto y no el de los fariseos religiosos, que muestran las vestiduras externas de piedad pero por dentro están llenos de la muerte de las jerarquías y la institucionalización interesada. Menos bigote y más misericordia.
Que Dios te bendiga.
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