AYUNO Y ORACIÓN=UNCIÓN Y COMUNIÓN
Dios quiere que le conozcamos por quién es Él más que por lo que Él nos puede dar. La lectura de la Biblia, la Oración y el Ayuno- esto último de cuando en cuando y convenientemente programado- no son opciones voluntarias. Del mismo modo que el cuerpo físico nos exige con bastante frecuencia que le surtamos de alimento y líquidos, nuestro Espíritu también nos exige alimento, que es la Palabra de Dios, aire para respirar, que es la oración y ratos a solas apartados de todo lo manterial y natural, que es el Ayuno. Los momentos a solas con Dios son la intimidad que Él busca para revelarnos las cosas secreta y ocultas que nos tiene guardadas (JEREMÍAS 33:3) y para que nos encontremos con sus rostro después de buscarlo con todas nuestras fuerzas (JEREMÍAS 29:13)
Al principio cuesta un poco pero proponte hacer pequeños ayunos y dedícaselos al Señor para que te dé las fuerzas, te oriente, te proporcione la revelación que conforme a Su Voluntad. Recuerda que es la oración la que te lleva al ayuno y no al revés. Levántate temprano, cuando aún haya amanecido, lee un poco de la Palabra en el Espíritu Santo, levanta una oración sincera de corazón entregándole a Dios tu vida al 100%, dale toda la Gloria a Jesucristo y ábrete todo lo que eres para que el Señor pueda trabajar contigo.
Que el Señor te bendiga.
Paco Rubiales.
Comentarios recientes